Fragmentos de Baudelaire.
De castigo del Orgullo.
El silencio y la noche se instalaron en él. Le silence et la nuit s’installèrent en lui,
La voluptuosidad me llama, La volupté m’appelle
El destino hechizado sigue tus enaguas como un perro ; siembras el azar la alegría y los desastres y lo gobiernas todo y no respondes a nada.
Le destin charmé suit tes jupons comme un chien ;
Tu sèmes au hasard la joie et les désastres,
Et tu gouvernes tout et ne réponds de rien.
Yo amo con furor
Las cosas donde el sonido se mezcla con la luz
J’aime à la fureur
Les choses où le son se mêle à la lumière
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martes, 16 de junio de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
Libros¡¡¡
Crénom¡¡¡
Así gritaba Baudelaire cuando estaba internado en un hospital público, a causa de la sífilis que le aquejaba. El poeta había perdido el habla, no podía escribir y no tenía movilidad en media parte de su rostro. Cuándo alcanzaba a decir una palabra, era: Crénom¡¡¡
Baudelaire fue el primero de los considerados poetas malditos, aquellos que sacaron a la poesía de esa belleza superflua y se atrevieron a cursar la retorica con Satán. Baudelaire fue el primero de una serie de poetas con una sensibilidad excepcional, una fuerte y profunda que era capaz de ver la hipocresía y las falsedades en que está sumida nuestra sociedad y cultura.
Baudelaire rechazaba todo lo bueno porque en ello no veía más que porquería, un gran trozo de mierda. Le figaro intentó publicar Spleen en entregas dejando la cruzada a la tercera entrega pues según palabras del editor, dichas al autor: "Tú poesía aburre a todo el mundo".
Hoy Charles Baudelaire es reconocido como uno de los poetas más grandes e influyente de la historia. Revolucionó la manera de hacer poesía: convirtiéndola en prosa. Maestro de las palabras cortas que penetran en la mente y hacen un mar de sensaciones.
Hoy he encontrado una edición de la Obra Poética de Baudelaire y el maldito me ha hecho llorar:
No hay entre los hombres más que el poeta, el sacerdote y el soldado.
El hombre que canta, el hombre que bendice, el hombre que sacrifica y se sacrifica.
Sé siempre poeta aun en prosa.
Estar siempre ebrio. Todo se resume en esto: es la única cuestión.
Para no sentir el horrible fardo del Tiempo que os rompe los hombros
y os inclina hacía la tierra,
es menester embriagarse sin tregua.
¿De qué?
De vino de poesía o de virtud, como prefiráis
¡Pero embriagaos¡
Lector tranquilo y bucólico
sobrio e ingenuo hombre del bien,
tira este libro saturnal
orgiástico y melancólico
Si tú no has cursado tu retórica
con Satán, el sagaz decano.
¡tíralo¡ pues no lo comprenderías
o me tomarías por un histérico
Pero si no te dejas hechizar,
tu ojo sabe sumirse en los abismos,
léeme, para aprender a quererme;
alma curiosa que sufres
y vas en busca de tu paraíso,
compadéceme... si no, ¡te maldigo¡
Charles Baudelaire
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